En este enlace podréis ver todo lo que de momento se cuece en esta nueva etapa educativa del gobierno.
El primer aspecto a comentar supone un cambio sustancial en
nuestro modo habitual de programar. Según la definición de currículo, la
programación de la actividad docente pasa a estar centrada en el diseño de
situaciones de aprendizaje con cuatro referentes fundamentales: competencias, contenidos, criterios de
evaluación y estándares de aprendizaje. En estas “situaciones de
aprendizaje” se han de poner en práctica los contenidos descritos para que, de
esta forma, se promueva el desarrollo de las competencias. Este proceso ha de
ser evaluado a partir de los criterios de evaluación proporcionados y a través
de un nuevo elemento del currículo, los “estándares de aprendizaje”, que
representan una plasmación “observable, medible y evaluable” (¿?) de los
propios criterios de evaluación.
No desaparecen los objetivos como tal, pues permanecen en la
LOMCE como metas al final de una etapa, pero en la práctica los nuevos
referentes son, obviamente, los criterios de evaluación y, sobre todo, los
“estándares de aprendizaje”.
No se indica qué enseñar, pero sí qué evaluar. Es decir, se
rompe la relación de subordinación que tenía qué y cómo evaluar respecto a qué
enseñar: entramos en el tiempo de la "evaluación pura", que ya no
requiere de contenidos para poder ser puesta en práctica :-]
Por otro lado, las competencias pasan de ser ocho a siete:
- Comunicación lingüística.
- Competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología.
- Competencia digital.
- Aprender a aprender.
- Competencias sociales y cívicas.
- Sentido de iniciativa y espíritu emprendedor.
- Conciencia y expresiones culturales.
En este listado se recogen cambios importantes como
- la vinculación de la competencia matemática como la nueva competencia básica “en ciencia y tecnología”, que está aún por definir,
- la (supuesta) inclusión del “tratamiento de la información” en la “competencia digital”,
- el cambio de la “competencia social y ciudadana” por “competencias sociales y cívicas” (que tendrá que ser definida para percibir qué diferencias implica),
- el cambio de la “autonomía e iniciativa personal” por el “sentido de iniciativa y espíritu emprendedor” (un cambio que muestra todo un planteamiento vital) o
- la desaparición de la “competencia cultural y artística” en beneficio de la “conciencia y expresiones culturales” (que, a la espera de su definición, representa también un importante cambio de perspectiva).
Por otro lado, el final del artículo segundo de este Real
Decreto establece dos “condiciones de juego”. En primer lugar, es importante
favorecer el diseño de “actividades de aprendizaje integradas” para el
desarrollo de las competencias y, en segundo lugar, “se potenciará el
desarrollo de las competencias Comunicación lingüística y Competencia
matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología.” Así pues, en mi
opinión estas dos condiciones generan el contexto para la integración del
currículo, pero también establecen de facto una
distinción entre “competencias fundamentales” y competencias de segundo orden
(que coinciden, básicamente, con aquellas que no son fácilmente evaluables, es
decir, una reducción de la importancia de aquellas competencias que no
encajan fácilmente con las evaluaciones de lápiz y papel. Otra cuestión es si
esas dos “condiciones de juego” con compatibles, y qué implicaciones reales
tendrá en los centros, especialmente en un currículo que no establece qué
contribuciones debe hacer cada materia al desarrollo de las competencias.
La siguiente novedad de este Real Decreto se refiere a los
cambios estructurales de la Educación Primaria. Entre otros, los dos cambios
fundamentales son la desaparición de los ciclos (la etapa pasa a estar formada
simplemente por seis cursos) y los cambios en tipología de asignaturas, que
ahora pasan a ser troncales, específicas y de libre configuración autonómica.
En la siguiente tabla, tomada del propio resumen del Consejo de Ministros, se
recogen las asignaturas según cada categoría:
|
TRONCALES (5 en cada curso)
|
ESPECÍFICAS(mínimo 3)
|
DE LIBRE CONFIGURACIÓN AUTONÓMICA(nº indeterminado de
asignaturas)
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Siempre:
|
Siempre:
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Al menos una:
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Otras:
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Mínimo 50% del horario
|
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Educación Primaria
|
||
Hay diversos puntos que comentar en esta tabla como la
desaparición de “Conocimiento del Medio” en favor de “Ciencias de la
Naturaleza” y “Ciencias Sociales” (y en detrimento del “principio de
globalización”, que es la justificación para unir estos dos ámbitos de
conocimiento) o el mayor peso de “Religión/Valores Sociales y Cívicos” que
“Educación Artística”, que tendrá además que disputar con “Segunda Lengua
Extranjera” su presencia en el currículo.
La desaparición de los ciclos, así como la no asignación de
contenidos a cursos, puede crear una importante situación de desorientación en
los centros. Esta se podría resolver, lógicamente, a través del diálogo y la
negociación dentro del claustro, asignando contenidos, criterios y estándares a
los distintos cursos, es decir, haciendo de la Programación General Anual (o
productos curriculares similares) una herramienta operativa. Sin embargo, mucho
me temo que esta “falta de asignación”, junto con la desaparición de la
estructura organizativa básica dentro de la cual se ha programado en los
últimos años en Educación Primaria (los ciclos), abone el terreno para que sean
las editoriales quienes distribuyan el currículo por años, al menos a la espera
de la formalización de las evaluaciones de tercero y sexto de Primaria – que sí
tendrán un peso importante para regular qué se debe dar en la “primera etapa”
de la nueva Primaria (de primero a tercero) y la “segunda etapa” de Primaria
(de cuarto a sexto).
Por otro lado, el artículo décimo del Real Decreto enumera
un amplio listado de elementos
transversales:
- la comprensión lectora
- la expresión oral y escrita
- la comunicación audiovisual
- las TIC
- el emprendimiento
- la educación cívica y constitucional,
- la igualdad efectiva entre hombres y mujeres y la prevención de la violencia de género
- la prevención y resolución pacífica de conflictos
- el desarrollo sostenible y el medio ambiente,
- los riesgos de explotación y abuso sexual,
- las situaciones de riesgo en el uso de las TIC,
- la protección ante emergencias y catástrofes,
- la actividad física y la dieta equilibrada,
- la mejora de la convivencia y la prevención de los accidentes de tráfico.
- Cuestiones dentro de la disposición adicional séptima como la divulgación del testimonio de las víctimas del terrorismo, los riesgos de la explotación y el abuso sexual y la promoción de la igualdad de oportunidades y la no discriminación.
En cuanto a la
evaluación, son tres las cuestiones que más llaman mi atención: por un
lado, obviamente, la aparición de la evaluación de tercer curso y la evaluación
final de etapa; por otro lado, la referencia a los estándares de aprendizaje; y
finalmente, la indicación explícita a la evaluación de la práctica docente a
través de indicadores de logro en las programaciones docentes. Hay un cuarto
aspecto, vinculado con estas tres, también significativos: “Las
Administraciones educativas podrán establecer planes específicos de mejora en
aquellos centros públicos cuyos resultados sean inferiores a los valores que, a
tal objeto, hayan establecido.”
En resumen,
estamos a punto de entrar en una nueva era educativa: la Era de la Evaluación Constante. Su lógica es la siguiente:
progresivamente aumentará la presión sobre los centros, que aumentará la
presión sobre los docentes, que aumentará la presión sobre el alumnado y sus
familias. ¿Mejorará así el sistema educativo, vía evaluación constante? Sí.
¿Para todo el mundo? No, sólo para quienes hoy están ya en condiciones de
superar esa presión. Quien no esté en condiciones de superar estas evaluaciones
necesitará apoyos y refuerzos en un sistema en contracción de profesorado y de
recursos. Así pues, creo que con este “sistema de evaluación constante” lo que
vamos a conseguir es una amplia capa de frustración ya en Educación Primaria,
tanto para el alumnado como para las familias, y un número considerable de
estudiantes que, vía fracaso en las evaluaciones finales, irá a engrosar las
listas de la FP básica, para alivio de las estadísticas y de una buena parte
del profesorado de Educación Secundaria que nunca acabó de entender que la O de
“obligatoria” también suponía trabajar con el alumnado que no quería estudiar
en la Universidad.
Pero además, como la clave está en los detalles, analicemos
con detalle el currículo y nos daremos cuenta de cómo a través de la evaluación
se potencian o se ocultan elementos del currículo. Así, por ejemplo, el bloque
2 de Ciencias de la Naturaleza contempla entre sus contenidos “La igualdad
entre hombres y mujeres”. Me parece bien: es un contenido relevante para el
alumnado y la sociedad, y es pertinente y digno de ser tratado en Ciencias de
la Naturaleza. Me pregunto qué criterio
de evaluación y qué estándares de aprendizaje lleva asociado y… decepción,
la respuesta es ningún criterio de evaluación y ningún estándar, al menos con
claridad. Pues bien, así podemos asumir que este contenido caerá en el olvido
llevado por el adagio de que “lo que no se evalúa, se devalúa”. En definitiva,
se requiere una lectura atenta de aquellos elementos de los “contenidos” que se
puedan haber quedado fuera de los “estándares de aprendizaje”, porque así
tendremos una visión real de cuál es el currículo.
Por otro lado, veo en positivo que en los criterios de
evaluación y estándares de aprendizaje aparecen una buena cantidad de “verbos
de acción”. Creo que se ha tenido cuidado en plantear el marco normativo
adecuado para el diseño de “tareas o situaciones de aprendizaje” pues, como se
establece en el preámbulo de este Real Decreto, “el rol del docente es
fundamental, pues debe ser capaz de diseñar tareas o situaciones de aprendizaje
que posibiliten la resolución de problemas, la aplicación de los conocimientos
aprendidos y la promoción de la actividad de los estudiantes.” Sin embargo,
será necesaria una lectura crítica de cada currículo para ratificar esta
presencia de “verbos de acción”.
Así, por ejemplo, en Ciencias Sociales los verbos más
frecuentes en los estándares de aprendizaje son “describir”, “definir”,
identificar”, “explicar” y “localizar”, mientras que en Ciencias de la
Naturaleza el rango de verbos utilizados es más amplio: “identificar”,
“reconocer”, observar”, “planificar”, “reflexionar”, “manifestar”, “explicar”,
“separar”, “investigar”, “construir” o “exponer”, entre otros. Así pues, el
espíritu de la norma es el aprendizaje activo, no me cabe duda, pero tendremos
que hacer una lectura pormenorizada de cada área para ver cómo se ha desarrollado
éste en cada materia: Ciencias Sociales, en mi opinión, está diseñada para
evaluaciones escritas más convencionales y Ciencias de la Naturaleza para la
observación naturalista, en buena medida.
Un caso paradigmático es Matemáticas. Aunque en cada bloque de contenidos aparece alguna
breve referencia a “la vida cotidiana”, sin embargo la gran mayoría de los
estándares de aprendizaje asumen un planteamiento tradicional de la enseñanza
de las Matemáticas. No se parte de la realidad para pensarla matemáticamente sino
que se ofrece una visión estructuralista de las Matemáticas cuyo punto final,
nunca alcanzado en muchos de nuestros colegios, es la aplicación del
conocimiento matemático a la realidad. Me pregunto, por tanto, para qué la
unión de la competencia matemática con las competencias en ciencias y
tecnología si, cuando llega el momento de definir el currículo de Matemáticas,
la exploración, el descubrimiento, el juego lógico, el razonamiento matemático,
la experimentación y los demás procesos que llevan desde las Matemáticas hasta
las Ciencias y la Tecnología están, simplemente, ausentes.
En cuanto a las áreas
lingüísticas, Lengua Castellana y Literatura se encuentra dividida en
cinco bloques: comunicación oral, lectura, escritura, conocimiento de la lengua
y educación literaria. Puesto que los elementos del currículo no aparecen
divididos por cursos o ciclos (inexistentes, como comenté anteriormente),
espero que el profesorado sea consciente de su poder para introducir
progresivamente, y mejor en los últimos años de la Educación Primaria, el
bloque cuarto sobre el conocimiento de la lengua, y que en los primeros
cursos primen los usos comunicativos del idioma. El aprendizaje de los aspectos
formales de la lengua (gramática incluida) es la mejora de los usos
comunicativos a través de la monitorización de la propia práctica comunicativa
de los estudiantes, y no al revés. No se mejora el uso de la lengua por
aprender primero la gramática de esa lengua, aunque ésta sí puede ayudar con posterioridad a
la comunicación.
En Primera Lengua
Extranjera, el planteamiento es un poco más complejo. Por un lado, Primera
Lengua Extranjera consta de cuatro bloques: comprensión de textos orales,
producción de textos orales, comprensión de textos escritos y producción de
textos escritos. Los aspectos formales de la lengua están dentro del bloque
segundo (“producción de textos orales”) y del bloque cuarto (“producción de
textos escritos”) bajo el epígrafe de “contenidos sintáctico-discursivos”.
Podría pensarse que no cabe, por tanto, un enfoque gramaticalista de esta
materia.
Sin embargo, haber optado para la organización de la materia
por las “estrategias” y las “funciones”, en lugar del texto, junto con la
exhaustividad de la enumeración de “contenidos sintáctico-discursivos” me hace
temer lo peor. Creo que el enfoque funcionalista ya ha sido explorado en
nuestro país y derivó, finalmente, por una revisión de la gramática desde las
funciones comunicativas. Por otro lado, un planteamiento más constructivista y
ligado al texto está dando buenos resultados, desde los enfoques AICLE, para el
aprendizaje de lenguas extranjeras. En fin, me habría gustado que, frente a una
organización de la materia de Lengua Extranjera en “estrategias” y “funciones”,
se hubiese optado por una organización textual, en la cual tuviera más cabida,
además, el texto académico, muy poco presente en el currículo de Primaria de
Lengua Extranjera, en mi opinión. Confío, no obstante, en el profesorado de
lenguas extranjeras y en que sean capaces de hacer una lectura moderna de este
nuevo currículo para diseñar tareas y proyectos en consonancia con los enfoques
más eficaces y modernos de la didáctica de lenguas extranjeras.
Las opiniones de los aspectos positivos y negativos os las dejo a vosotros.
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